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El empresario mexicano

septiembre 2010

¿En quién piensa usted cuando le piden que se imagine a un empresario mexicano?

Haga la pregunta entre quienes lo rodean y verá que las respuestas que obtiene corresponden a personajes como Carlos Slim, Lorenzo Zambrano o Claudio X. González, sólo por citarle tres casos.

Me temo que la realidad es muy diferente, hay que pensar en Pedro López o Juan Pérez.

El empresario mexicano, en promedio, sorpréndase, pertenece más bien a la clase media baja, tanto por su nivel de ingresos como de instrucción y por el hecho de que muchos son parte de la informalidad.

De acuerdo con los más recientes censos económicos realizados por el Inegi, hay 5 millones 144 mil unidades económicas.

Quizás haya muchas que sean de personas que trabajan por su cuenta. Pero si vemos cuál es la cantidad de empleadores, encontramos que suman 2 millones 117 mil 984 personas, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

El tamaño promedio de la empresa mexicana es de 5 personas, según los censos, y de 14 personas, en aquellos casos en los que hay un patrón o empleador.

De acuerdo con la encuesta referida, el 35 por ciento de los empleadores en México tiene solamente la primaria o incluso no completó ese ciclo. Otro 25 por ciento tiene secundaria y sólo el 40 por ciento tiene educación media o superior. Los registros del IMSS, sin embargo, sólo dan cuenta de 830 mil patrones registrados. Por simple diferencia se puede inferir que cerca de 1 millón 300 mil patrones tienen empresas que no están registradas en el Seguro. Es decir, viven en la informalidad.

Pero, aun si tomamos en cuenta solamente a las empresas formales, es decir, que sí tienen su registro ante el Seguro, encontramos que las dos terceras partes tienen entre 1 y 5 cotizantes. En contraste, apenas hay en México un total de 3 mil 668 empresas que tienen más de 500 trabajadores, es decir, el 0.4 por ciento del total.

No lo canso con más datos.

Cuando usted ve esa radiografía, puede llegar rápidamente a la conclusión de que la clase empresarial mexicana está formada esencialmente por micro y pequeños empresarios.

Lo más probable es que el grueso de los ejecutivos de las poco más de 3 mil 600 grandes empresas en México ganen varias veces más que lo percibido por un empresario promedio.

Y aquí también está el gran reto del País.

Si en el curso de la siguiente década se consigue convertir en pequeños a algunos cientos de miles de microempresarios; o si se consiguiera convertir en medianos a varias decenas de miles de empresarios pequeños; y en grandes, a poco más de mil medianos, con ese simple hecho se estaría cambiando el tejido social de este País.

Sin embargo, para lograr lo anterior se requiere hacer un esfuerzo en un ámbito en el que pocas veces hay conexión con el mundo empresarial: la educación.

No es imposible, pero para alguien que sólo tiene estudios de secundaria no es nada fácil tener registros contables –por ejemplo- que le permitan el acceso al crédito.

Si un banquero le pide estados financieros pro forma de los siguientes 5 años, seguramente lo van a ver con los ojos cuadrados.

¿Cuántos esfuerzos reales – no en el papel- se hacen para habilitar al empresario mexicano con conocimientos que le permitan que le vaya mejor en su negocio?

El día que el País se lance en una cruzada para mejorar y desarrollar a sus empresarios, nuestra historia va a cambiar.

NEGOCIOS REFORMA - Martes 5 de Octubre del 2010

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El empresario mexicano
Enrique Quintana | enrique.quintana@reforma.com